La normativa de autoprotección en España exige que determinadas actividades cuenten con un Plan de Autoprotección cuando, por su naturaleza, dimensiones o aforo, puedan generar situaciones de emergencia que afecten a personas, bienes o al entorno. Estos planes permiten anticipar riesgos, organizar la respuesta ante incidentes y coordinarse con los servicios públicos de emergencia.
A continuación se detallan los principales ámbitos de actividad en los que la autoprotección resulta obligatoria o altamente recomendable.

Desarrollamos Planes de Autoprotección para oficinas y centros laborales, adaptados a su actividad, ocupación y características constructivas.
Las oficinas y centros de trabajo concentran diariamente a trabajadores y visitantes, por lo que deben disponer de una planificación adecuada para afrontar situaciones de emergencia. La autoprotección permite identificar riesgos habituales como incendios, evacuaciones, fallos de suministros o incidentes internos.
El Plan de Autoprotección establece medidas preventivas, procedimientos de actuación y una organización interna que facilita una respuesta ordenada y segura. Se definen responsabilidades, recorridos de evacuación, puntos de reunión y sistemas de comunicación.
Además, el plan incluye la gestión de los medios de protección disponibles y la formación del personal para garantizar que todos conocen cómo actuar ante una emergencia. La revisión periódica y la adaptación a cambios en la actividad o en la ocupación aseguran que el plan se mantenga operativo y eficaz.

Elaboramos Planes de Autoprotección específicos para centros hospitalarios, orientados a garantizar la seguridad de pacientes, profesionales y visitantes, así como la continuidad de la actividad asistencial.
Los hospitales son instalaciones de alta complejidad en las que conviven múltiples riesgos, una elevada ocupación y la presencia de personas con movilidad reducida o necesidades especiales. La autoprotección en este ámbito debe asegurar una respuesta eficaz ante emergencias sin comprometer la atención sanitaria.
Un Plan de Autoprotección hospitalario permite identificar y evaluar riesgos como incendios, fallos eléctricos, inundaciones, incidentes tecnológicos o emergencias externas, y establecer procedimientos claros para su gestión. La planificación tiene en cuenta la estructura del centro, las áreas críticas, los circuitos asistenciales y la prioridad en la atención a pacientes.
El plan define una organización interna de respuesta, con responsables y equipos designados, capaces de actuar de forma coordinada desde los primeros momentos. Se establecen protocolos de comunicación, evacuación parcial o sectorizada, confinamiento y control de accesos, adaptados a la realidad del centro.
Asimismo, se contemplan los medios técnicos disponibles, los sistemas de alarma y señalización, y la coordinación con los servicios externos de emergencia. La formación del personal, la realización de simulacros y la actualización periódica del plan son elementos clave para garantizar su eficacia.

Elaboramos Planes de Autoprotección para instalaciones deportivas y estadios, teniendo en cuenta la afluencia de público y las características de cada recinto.
Las instalaciones y estadios deportivos presentan riesgos asociados a la concentración de grandes aforos, la gestión de multitudes y la celebración de eventos puntuales. La autoprotección en estos espacios debe garantizar la seguridad de asistentes, deportistas y personal.
El Plan de Autoprotección analiza el recinto, sus accesos, zonas críticas y flujos de personas, y define escenarios de emergencia como incendios, evacuaciones masivas, incidencias estructurales o situaciones meteorológicas adversas.
La planificación incluye la organización de equipos internos de emergencia, la definición de protocolos claros de actuación y la coordinación con los servicios externos. Asimismo, se presta especial atención a la señalización, las vías de evacuación y la comunicación con el público para asegurar una respuesta rápida y ordenada.

Diseñamos Planes de Autoprotección específicos para eventos temporales, adaptados al tipo de actividad, al lugar de celebración y al número de asistentes.
Los eventos requieren una planificación de la autoprotección ajustada a su carácter temporal y a los riesgos particulares que presentan. El plan permite anticipar situaciones de emergencia y establecer una organización clara para su gestión.
Se analizan factores como el emplazamiento, el aforo previsto, la duración del evento y las características del público, identificando los riesgos más probables. A partir de este análisis se definen medidas preventivas, rutas de evacuación, puntos de encuentro y procedimientos de actuación.
El Plan de Autoprotección establece la coordinación entre los distintos equipos implicados y con los servicios externos, garantizando una respuesta eficaz ante cualquier incidente. La correcta implantación del plan contribuye a la seguridad del evento y a su desarrollo con normalidad.

Desarrollamos Planes de Autoprotección para centros educativos, orientados a proteger al alumnado, al personal docente y no docente.
Los centros docentes concentran a un gran número de personas y, en muchos casos, a menores de edad, lo que requiere una planificación específica de la autoprotección. El plan permite organizar la respuesta ante emergencias como incendios, evacuaciones o confinamientos.
Se analizan las características del centro, su ocupación y los riesgos existentes, estableciendo procedimientos claros y adaptados a la edad y capacidades del alumnado. El plan define responsables, rutas de evacuación y puntos de reunión.
La formación del personal y la realización de simulacros periódicos son fundamentales para garantizar que todos conocen cómo actuar ante una emergencia y para asegurar una respuesta rápida y ordenada.

Elaboramos Planes de Autoprotección adaptados a establecimientos hoteleros, teniendo en cuenta su ocupación, servicios y tipología de huéspedes.
Los hoteles alojan a personas que, en muchos casos, no conocen el edificio ni sus medidas de seguridad. La autoprotección en estos establecimientos debe garantizar la seguridad de los huéspedes y del personal ante cualquier situación de emergencia.
El Plan de Autoprotección analiza el hotel, sus instalaciones y servicios, identificando riesgos como incendios o evacuaciones. Se establecen procedimientos claros, señalización adecuada y una organización interna de respuesta.
La formación del personal es clave para asegurar una actuación eficaz y para informar correctamente a los huéspedes. La implantación del plan y su actualización periódica permiten mantener un alto nivel de seguridad en el establecimiento.

Planes de Autoprotección para parkings y aparcamientos, pensados para garantizar la seguridad de personas, bienes y espacio ante posibles emergencias.
Los parkings y aparcamientos —ya sean públicos o privados, subterráneos o de superficie— presentan una serie de riesgos particulares derivados de su uso, configuración y ocupación. Entre ellos se encuentran la presencia de vehículos con combustible, las instalaciones eléctricas, la posible acumulación de gases y las limitaciones arquitectónicas para la evacuación, sobre todo en recintos cerrados o de gran tamaño.
El Plan de Autoprotección en este tipo de espacios aborda esos riesgos mediante un análisis detallado de la instalación y la definición de procedimientos que permitan prevenir incidentes y reaccionar eficazmente si estos ocurren. Esto incluye la evaluación de puntos críticos, la organización de los medios de alarma y detección, la designación de responsables de actuación y la planificación de rutas de evacuación accesibles y eficaces.
Además, el plan debe contemplar la señalización adecuada, procedimientos de ventilación y control de humos cuando corresponda, así como la coordinación con los servicios externos de emergencia y la realización de simulacros periódicos para asegurar que la respuesta sea pronta y ordenada.
La autoprotección en aparcamientos no solo cumple con las exigencias legales, sino que también contribuye a la reducción de daños personales y materiales, favorece la gestión de crisis y mejora la percepción de seguridad de los usuarios y trabajadores.

Planes de Autoprotección adaptados a terminales de logística y transporte, diseñados para gestionar riesgos operativos y proteger personas, mercancías e infraestructuras críticas.
Las terminales de logística y transporte son espacios en los que convergen múltiples operaciones, grandes cantidades de mercancías, tránsito continuo de vehículos y personas, y en ocasiones productos de alto riesgo. Estas características hacen que la planificación de la autoprotección sea un requisito esencial para anticipar riesgos y organizar la respuesta ante emergencias.
Un Plan de Autoprotección eficaz en este ámbito parte de un análisis exhaustivo de los procesos, identificando situaciones que pueden generar emergencias, como incendios, derrames, colisiones, fallos de equipos o incidencias asociadas a la manipulación de mercancías peligrosas. A partir de ahí, se elaboran procedimientos de actuación que permiten gestionar estos escenarios con rapidez y seguridad.
El plan define la organización interna de respuesta, asignando responsabilidades específicas y estableciendo sistemas de comunicación y alarma que garanticen la intervención coordinada de equipos internos y servicios externos de emergencia. También se contemplan medidas preventivas que incluyen señalización, rutas de evacuación claras y formación del personal.
Además, la autoprotección en terminales de transporte debe tener en cuenta la interacción con los distintos medios de transporte (ferroviario, carretero, aéreo o marítimo) y las particularidades de cada uno, ajustando los procedimientos y recursos para cubrir todo el espectro de riesgos operativos.

Planes de Autoprotección para apartahoteles y viviendas turísticas que buscan proteger a huéspedes, personal y bienes en caso de emergencia.
Los apartahoteles y los pisos turísticos forman parte de un sector en constante crecimiento, especialmente en zonas urbanas y destinos turísticos. Aunque la obligatoriedad de un Plan de Autoprotección puede depender de factores como la capacidad, la afluencia de personas o las ordenanzas locales, contar con una planificación adecuada de autoprotección es una medida preventiva esencial que mejora la seguridad y la gestión de riesgos.
El plan se desarrolla a partir de un análisis del edificio o conjunto de instalaciones, sus características constructivas, los servicios ofrecidos y los flujos de ocupación esperados. Se identifican riesgos potenciales —como incendios, fallos de instalaciones o emergencias médicas— y se establecen procedimientos de actuación y sistemas de alarma adaptados a la tipología de ocupantes, muchos de los cuales pueden no estar familiarizados con la infraestructura.
El enfoque incluye la definición de rutas de evacuación eficaces, puntos de encuentro seguros, roles de intervención para el personal y medidas preventivas que reduzcan la exposición a riesgos. Aunque no siempre es obligatorio para pisos turísticos individuales, la planificación mejora la respuesta ante emergencias y contribuye a una experiencia más segura y confiable para los huéspedes.

Planes de Autoprotección para sedes administrativas y edificios institucionales que aseguren la protección de trabajadores y ciudadanos, así como la continuidad de los servicios públicos.
Los edificios de ayuntamientos, sedes de administraciones públicas y espacios de servicios comunitarios tienen una función clave en la vida ciudadana y, por ello, deben disponer de mecanismos de autoprotección que respondan a los riesgos inherentes al uso público intensivo. Estos riesgos pueden incluir incendios, fallos eléctricos, aglomeraciones en oficinas de atención al público, o emergencias externas que afecten el funcionamiento del edificio.
Un Plan de Autoprotección en este contexto se desarrolla en función de las características del inmueble, su aforo, las actividades que allí se realizan y los flujos de personas que reciben diariamente. El plan identifica escenarios de emergencia y define procedimientos de actuación claros, con roles y responsabilidades asignadas dentro de la organización interna. BOE
También se contemplan medidas de prevención, puntos de reunión seguros, sistemas de alarma y comunicación, así como protocolos de evacuación adaptados a las diferentes áreas del edificio. La coordinación con los servicios públicos de emergencia y protección civil es un pilar fundamental para garantizar una respuesta eficaz y ordenada, minimizando el impacto de cualquier incidencia sobre la actividad administrativa y la seguridad de las personas.

Elaboramos Planes de Autoprotección para instalaciones de generación y distribución de energía, cumpliendo la normativa vigente y garantizando la seguridad de las personas, las infraestructuras y la continuidad del servicio.
Las plantas de generación y distribución de energía son infraestructuras críticas debido a la complejidad de sus procesos, al uso de equipos de alto riesgo y al impacto que un incidente puede tener tanto sobre el personal como sobre el entorno. Por este motivo, la autoprotección en este tipo de instalaciones debe abordarse de forma rigurosa, estructurada y adaptada a las características reales de cada centro.
Un Plan de Autoprotección permite identificar de manera sistemática los riesgos asociados a la actividad, como incendios, explosiones, fallos eléctricos, fugas, vertidos o incidentes operativos, y establecer medidas preventivas y de actuación orientadas a evitar emergencias y a minimizar sus consecuencias cuando estas se producen.
La autoprotección no se limita a la elaboración de un documento, sino que implica la implantación de una organización interna capaz de responder con rapidez y eficacia ante cualquier situación de emergencia. Esto incluye la definición clara de responsabilidades, la asignación de funciones al personal implicado y la disponibilidad de medios técnicos adecuados.
El plan parte de un análisis detallado de la instalación, sus procesos, zonas críticas, turnos de trabajo, accesos y entorno. A partir de este análisis se identifican los escenarios de emergencia previsibles y se establece cómo deben gestionarse, mediante procedimientos de actuación claros, realistas y adaptados a la operativa diaria.
Asimismo, el Plan de Autoprotección contempla el inventario y la gestión de los medios de protección y respuesta disponibles, como sistemas de detección y alarma, equipos de extinción, señalización, vías de evacuación, sistemas de comunicación y equipos de protección individual. Estos medios deben mantenerse en condiciones adecuadas y ser conocidos por el personal.
Otro elemento esencial es la organización de la respuesta ante emergencias, mediante la designación de equipos internos con funciones definidas, capaces de actuar desde los primeros momentos hasta la llegada de los servicios externos. El plan establece cómo se detecta y declara una emergencia, cómo se comunica internamente, cómo se actúa de forma segura y cómo se gestiona la evacuación o el confinamiento cuando es necesario.
Por último, la eficacia del Plan de Autoprotección depende de su correcta implantación y mantenimiento. Esto implica la formación periódica del personal, la realización de simulacros que permitan comprobar la respuesta real ante distintos escenarios y la actualización del plan siempre que se produzcan cambios en la instalación, en los procesos o en la normativa aplicable.

Planes de Autoprotección para centros y locales comerciales, enfocados en la integridad del público, personal y bienes frente a diferentes riesgos.
Los centros y locales comerciales, especialmente aquellos con gran afluencia de personas o ubicados en áreas urbanas densas, requieren planes de autoprotección que permitan anticipar riesgos, organizar recursos y reaccionar de forma coordinada ante emergencias.
El desarrollo de un Plan de Autoprotección en este tipo de establecimientos parte de la identificación de posibles riesgos como incendios, fallos técnicos, aglomeraciones, vandalismo o situaciones de emergencia médica. A partir de aquí se establecen medidas preventivas y procedimientos de actuación que deben ser conocidos por todo el personal.
El plan define una estructura organizativa interna de respuesta, con roles claros y sistemas de comunicación eficaces, así como la señalización de rutas de evacuación y puntos de reunión seguros. Además, incluye la gestión de medios técnicos y humanos disponibles en el local, la coordinación con los servicios externos de emergencia y la realización de simulacros que permitan evaluar y mejorar la respuesta ante incidentes.
Este tipo de planificación no solo cumple con los requisitos legales, sino que también aporta una mayor percepción de seguridad entre clientes y empleados, y contribuye a salvaguardar la continuidad de la actividad comercial.

Planes de Autoprotección diseñados para residencias y centros de día, orientados a proteger a personas vulnerables en situaciones de emergencia.
Las residencias de mayores, centros de día y otros espacios de atención a personas con necesidades especiales albergan a usuarios que pueden requerir asistencia adicional durante una emergencia. Por ello, los planes de autoprotección en este ámbito se centran en garantizar la seguridad de estos colectivos, así como del personal y visitantes.
El Plan de Autoprotección para residencias y centros de día se basa en un análisis detallado de las instalaciones, las características de los usuarios, los procesos diarios y los riesgos potenciales asociados, incluidos incendios, evacuaciones, emergencias médicas o fallos técnicos. A partir de este análisis se elaboran procedimientos de actuación adaptados a la movilidad y las necesidades de los residentes.
El plan contempla la organización de equipos internos con funciones concretas, sistemas de alarma y comunicación, rutas de evacuación accesibles y puntos de encuentro seguros. La formación específica del personal, la coordinación con servicios externos de emergencia y la realización de simulacros periódicos son elementos esenciales para asegurar una respuesta eficaz y coordinada.
Este enfoque integral permite no solo cumplir con las obligaciones normativas, sino también ofrecer un entorno más seguro y preparado para proteger a personas con mayor vulnerabilidad.

Planes de Autoprotección para industrias y almacenes, diseñados para anticipar riesgos, proteger a las personas y bienes, y asegurar una respuesta eficaz ante cualquier emergencia.
Las instalaciones industriales y los centros de almacenamiento son entornos con un elevado potencial de riesgo debido a la combinación de procesos productivos, maquinaria, materiales y, en muchos casos, sustancias peligrosas. Estas características hacen imprescindible una planificación rigurosa de la autoprotección para prevenir incidentes y reducir sus consecuencias.
Un Plan de Autoprotección en este tipo de actividades parte de un análisis detallado de la instalación y de la actividad que se desarrolla en ella. Este análisis permite identificar riesgos asociados a incendios, explosiones, fugas o derrames, almacenamiento de productos inflamables o tóxicos, así como a la circulación de vehículos y equipos de trabajo.
A partir de esta evaluación se definen procedimientos claros y estructurados de actuación ante emergencias. Estos procedimientos establecen cómo se detecta una situación de riesgo, cómo se comunica internamente, qué medidas deben adoptarse de forma inmediata y cómo se gestiona la evacuación o el confinamiento cuando es necesario.
El plan incluye también la organización de los medios humanos y materiales disponibles, como sistemas de detección y alarma, equipos de extinción, señalización de las vías de evacuación, puntos de reunión y recursos para una primera intervención. La formación del personal y la asignación de funciones concretas son elementos esenciales para garantizar una actuación coordinada y segura.
Asimismo, la autoprotección en instalaciones industriales y de almacenamiento contempla la coordinación con los servicios externos de emergencia, facilitando una intervención rápida y eficaz en caso de incidente grave. La realización de simulacros y la revisión periódica del plan aseguran que este se mantenga actualizado y adaptado a los cambios en la actividad, las instalaciones o la normativa aplicable.

Planes de Autoprotección adaptados a locales con afluencia de público masiva, diseñados para gestionar riesgos, organizar la respuesta ante emergencias y proteger a las personas y bienes.
Los locales de pública concurrencia son espacios en los que, por su uso, características arquitectónicas y aforo, se reúne un número importante de personas que pueden resultar afectadas en caso de emergencia. Este tipo de establecimientos —que incluyen salas de espectáculos, teatros, auditorios, discotecas, bares, cafeterías, centros culturales y similares— están sujetos a la obligación de disponer de un Plan de Autoprotección cuando sus condiciones estructurales, capacidad o actividades lo requieren según la normativa aplicable. Protexe+1
Un Plan de Autoprotección para locales de pública concurrencia se basa en un análisis detallado de la instalación y de los posibles escenarios de riesgo que pueden surgir durante su uso normal. Este análisis contempla la identificación de situaciones como incendios, aglomeraciones, fallos técnicos, incidencias con instalaciones eléctricas o emergencias médicas, así como la evaluación de las posibles consecuencias de cada uno de estos eventos. Comunidad de Madrid
A partir de esta evaluación, se establecen procedimientos de actuación claros y estructurados que describen cómo detectar una emergencia, cómo activar los sistemas de alarma, cómo organizar al personal y qué acciones tomar para proteger a los ocupantes y reducir el impacto de la incidencia. Parte fundamental del plan es la definición de rutas de evacuación eficientes, puntos de reunión seguros, señalización adecuada y sistemas de comunicación interna y externa que faciliten una respuesta rápida y coordinada.
Otro elemento clave del plan es la organización de los recursos humanos y materiales disponibles. Esto incluye la identificación de personal responsable de la autoprotección, la asignación de roles específicos durante una emergencia y la disponibilidad de medios técnicos como sistemas de alarma, equipos de extinción, iluminación de emergencia y dispositivos de comunicación que permitan gestionar la situación con la mayor eficacia posible.
La autoprotección en estos locales también contempla la formación y capacitación del personal, así como la realización de simulacros periódicos que permitan ensayar la respuesta ante situaciones críticas, detectar posibles áreas de mejora y reforzar la preparación de todos los implicados.
Además, la coordinación con los servicios externos de emergencia, como bomberos, protección civil, policía y servicios sanitarios, es un componente esencial del plan. Esta coordinación garantiza que, en caso de que la situación supere la capacidad de respuesta interna, exista una integración fluida con los equipos especializados para asegurar una intervención conjunta eficaz.
Finalmente, para que el Plan de Autoprotección se mantenga actualizado y eficaz, es necesario revisarlo periódicamente y adaptarlo a cambios en la normativa, en la configuración del local o en las actividades que allí se desarrollan.